lunes, 21 de febrero de 2011

TEXTOS TEMA 6

El racismo de Sabino Arana

La fisonomía del bizkaíno es inteligente y noble; la del español inexpresiva y adusta. El bizkaíno es inteligente y hábil para toda clase de trabajos: el español, es corto de inteligencia y carece de maña para los trabajos más sencillos. Preguntádselo a cualquier contratista de obras, y sabréis que un bizkaíno hace en igual tiempo tanto como tres maketos juntos(1) […].
Ved un baile bizkaíno presidido por las autoridades eclesiástica y civil y sentiréis regocijarse el ánimo al son del txistu, la alboka o la dulzaina y al ver unidos en admirable consorcio el más sencillo candor y la más loca alegría; presenciad un baile español y si no os causa náuseas el liviano, asqueroso y cínico abrazo de los dos sexos(2) queda acreditada la robustez de vuestro estómago, pero decidnos luego si os ha divertido el espectáculo o más bien os ha producido hastío y tristeza(3).
ARANA, S. “Qué somos”, El Bizkaitarra, nº 42, 1895

(1) ¿Cuántas veces habéis escuchado un comentario similar hoy día? ¿Acaso no usamos estos prejuicios aún hoy? ¿Todos los vascos son duros y fuertes, o es un reduccionismo simplista? ¿Es populista y poco científico tomar como base para una teoría a un contratista?
(2) he ahí una clara expresión del conservadurismo de este autor
(3) Etnocentrismo: considerar como la mejor la cultura propia, despreciando a las demás, sobre todo, por su desconocimiento. ¿Cuántas veces nos ha pasado eso hoy día con otras costumbres?

Las Bases de Manresa (1892)

Base 3ª: La lengua catalana será la única que con carácter oficial podrá usarse en Cataluña(1) y en las relaciones de esta región con el poder central.
Base 4ª: Sólo los catalanes, ya sean por nacimiento o en virtud de naturalización(2), podrán desempeñar en Cataluña cargos públicos(3), incluyéndose en estos los gubernativos y administrativos que dependan del poder central. También deberán ser desempeñados por catalanes los cargos militares (…).
Base 6ª: Cataluña será la única soberana en su gobierno interior; por lo tanto, dictará libremente sus leyes orgánicas, cuidará de su legislación civil, penal, mercantil, administrativa y procesal; del establecimiento y percepción de los impuestos, de la acuñación de la moneda y tendrá todas las demás atribuciones inherentes a la soberanía que no correspondan al poder central (…).
Base 7ª: El poder legislativo regional radicará en las Cortes catalanas, que deberán reunirse todos los años en época determinada y en lugar diferente. Las Cortes se formarán por sufragio de todos los cabezas de familia(4), agrupados en clases basadas en el trabajo manual, en la capacidad o en las carreras profesionales, en la propiedad, industria y comercio, mediante la correspondiente organización gremial (…).

Bases para la Constitución Regional Catalana, Manresa, 27 de marzo de 1982.

(1) claro ejemplo de nacionalismo excluyente
(2) carta de naturaleza
(3) no es un raro ejemplo de exclusión. Hoy exigen nivel alto de conocimiento de la lengua catalana, valenciana,…. para las oposiciones a empleos públicos en dichas regiones, lo cual excluye de facto a un gran número de personas, convirtiendo dichos cargos en monopolio de los nativos de allí.
(4) esto exige definir claramente “familia” y “cabeza de familia”…

Las riquezas cubanas

Los Estados Unidos desean una revisión de la tarifa(1) española, en el sentido de que puedan enviar a Cuba mayor número de frutos(2), para que sea menor el pago que cada año hacen de sumas enormes a los cubanos; y España necesita, si ha de continuar aprovechándose de Cuba, cerrar la puerta a los frutos americanos, para poder colocar en la isla sus artículos de comercio, que no podría, en libre o menos desigual competencia, rivalizar en Cuba con los productos de los Estados Unidos(3).
MARTÍ, J.: Sección constante, 1881.

(1)    Arancel
(2)   Productos
(3)   Está describiendo el interés de cada potencia, EEUU y España, por la isla.

La fundación del PSOE

Considerando que la sociedad actual tiene tan solo por fundamento el antagonismo de clases (…) el Partido Socialista Obrero Español declara que su aspiración es la abolición de clases, o sea, la emancipación completa de los trabajadores. Transformación de la propiedad individual en propiedad social o de la sociedad entera. Posesión del poder político por la clase trabajadora. Y como medios inmediatos para acercarnos a la realización de ese ideal (…) Libertades políticas. Derecho de coalición o legalidad de las huelgas. Reducción de las horas. (…) Leyes protectoras de la vida y la salud de los trabajadores. (…) Adquisición por el Estado de todos los medios de transporte y de circulación (…).
Madrid, 9 de julio de 1879.

Singular colonización de Filipinas por España

La colonización en Filipinas no había creado una base de mestizaje y aculturación de importancia. La relación entre la metrópoli y el archipiélago se había centrado sobre todo en la explotación  de recursos agrarios monopolizados por la vieja Compañía de Tabacos de Filipinas y en la presencia de clérigos y misioneros. De esta relación da una idea el testimonio de un diplomático de mediados de siglo:
“La gente de color debe prestar voluntariamente respeto y obediencia a la blanca. Para conseguir este objetivo es preciso mantener a la primera en un estado intelectual y moral que haga de su mayoría numérica una fuerza política menor (…). Los colegios para varones ahora existentes en Manila deben cerrarse (…). En el servicio de las armas no deben de pasar de soldados rasos o, todo lo más, cabos. Más vale hacer sargento u oficial a un ranchero español aunque no sepa leer ni escribir que al indígena más capaz (…). Es preciso hacer de modo que en cada pueblo haya un cura español, siendo preferible dejarle sin ministro que el ponerle al cargo de un clérigo filipino (…)”.
De Mas y Sanz, Sinibaldo: ”Informe sobre el estado de las islas Filipinas en 1842”. Citado en Palanco Aguado, F.: “España en Filipinas. Doce textos históricos”, en Tiempo y Tierra, revista de la APGH, nº 5, 1997, págs. 72-73.

El tratado de Paz de París

Artículo I: España renuncia todo derecho de soberanía y propiedad sobre Cuba. En atención a que dicha isla cuando sea evacuada por España, va a ser ocupada por los Estados Unidos, los Estados Unidos mientras dure su ocupación, tomarán sobre sí y cumplirán las obligaciones que por el hecho de ocuparla, les impone el Derecho Internacional, para la protección de vidas y haciendas.
Artículo II: España cede a los Estados Unidos la Isla de Puerto Rico y las demás que están ahora bajo su soberanía en las Indias Occidentales, y la Isla de Guam en el Archipiélago de las Marianas o Ladrones.
Artículo III: España cede a los Estados Unidos el archipiélago conocido por las Islas Filipinas […]. Los Estados Unidos pagarán a España la suma de veinte millones de dólares (20000000) dentro de los tres meses después del canje de ratificaciones del presente tratado.
Artículo V: Estados Unidos, al ser firmado el presente tratado, transportará a España a su costa los soldados españoles que hicieron prisioneros de guerra (…). España (…) procederá a evacuar las islas Filipinas, así como la de Guam (…).
Tratado de París, 10 de diciembre de 1898.

El Regeneracionismo: “España sin pulso”

Los doctores de la política y los facultativos de cabecera estudiarán, sin duda, el mal; discurrirán sobre sus orígenes, su clasificación y sus remedios; pero el más ajeno a la ciencia que preste atención a asuntos políticos observa este singular estado de España: donde quiera que se ponga el tacto, no  encuentra pulso.
Monárquicos, republicanos, conservadores, liberales, todos los que tengan algún interés en que este cuerpo nacional viva, es fuerza que se alarmen y preocupen de tal suceso. Las turbulencias se encauzan. Las rebeldías se reprimen, hasta las locuras se reducen a la razón por la pena o por el acertado régimen; pero el corazón que cesa de latir y va dejando insensibles todas las regiones del cuerpo, anuncia la descomposición y la muerte al más lego(1).
La guerra con los ingratos hijos de Cuba no movió una sola fibra del sentimiento popular. Hablaban con elocuencia los oradores en la Cámara de sacrificar la última peseta y derramar la postrer gota de sangre… de los demás; (…) todos esperaban o temían algún estreñimiento de la conciencia popular; sólo se advierte una nube general de silenciosa tristeza que presta como un fondo gris al cuadro, pero sin alterar vida ni costumbres ni diversiones, ni sumisión al que sin saber por qué ni para qué le toque ocupar el Gobierno (…).
El efecto inevitable del menosprecio de un país respecto de su poder central es el mismo que en todos los cuerpos vivos produce la anemia y la decadencia de la fuerza cerebral: primero, la atonía, y después, la disgregación y la muerte. […]
Si pronto no se cambia radicalmente de rumbo, el riesgo es infinitamente mayor, por lo mismo que es más hondo, y de remedio imposible, si se acude tarde; el riesgo es el total quebranto de los vínculos nacionales y la condenación, por nosotros mismos, de nuestro destino como pueblo europeo y tras de la propia condenación, claro es que no se hará esperar quien en su provecho y en nuestro daño la ejecute.
F. Silvela, El Tiempo, 16 de agosto de 1898

(1) alguien que no es un experto

“Consecuencias del 98”

“Dado que, a corto plazo, la crisis del 98 no provocó cambios políticos sustanciales, pareció que el país había interiorizado la derrota con irresponsable indiferencia y alegre pasividad… Pero no fue así.
Primero, el 98 provocó, principalmente en el ámbito intelectual una profunda crisis de la conciencia nacional, una intensa reflexión sobre España y su significación en la historia, que se plasmó en una producción literaria, ensayística y artística de gran calidad (la obra de Unamuno, Baroja, Azorín, Maeztu, Valle Inclán, Machado, la pintura de Zuloaga, más la producción de los “epígonos” del 98: Ortega, Marañón, Azaña, Pérez de Ayala, Solana, etc.) que condicionó de forma decisiva la vida cultural española a lo largo del siglo XX.
Segundo, el 98 generó exigencias de cambio, de reformas, de regeneración, por decirlo con la palabra entonces en boga, que tuvo en Joaquín Costa a su principal teorizador (…).
Tercero, el 98 coincidió con la irrupción de los nacionalismos periféricos en la política española. Arana el líder del nacionalismo vasco, fue elegido diputado a la Diputación de Vizcaya en septiembre de 1898. La Lliga Regionalista entró en el Parlamento español con cuatro diputados a raíz de las elecciones de 1901. Solidaridat Catalana (…) logró en las de 1907, 41 de los 44 escaños de Cataluña. La cuestión catalana cambió la política; reveló la mala vertebración de la organización territorial del Estado español (…).
El 98 reveló, pues, las limitaciones del régimen de 1876, fijó además parte sustancial de la agenda de cuestiones que iban a interesar a los españoles durante buena parte del siglo XX.”

Fusi, J.P. y Palafox, J.: España 1808-1996. El desafío de la modernidad, Madrid, España, 1997, pág. 177.

1 comentario:

  1. Pondré más textos. Cuelgo estos porque algunos nos sirven para ir interpretando el tema más fácilmente.

    ResponderEliminar